Sudeste Asiático

Empieza la aventura!

Hace ya un par de años que por Navidades tuvimos como regalo lo que implicó el “comienzo de la idea”: Un libro. Sureste Asiático para mochileros. Y desde entonces se fue forjando el sueño de hacer esa aventura.

Poco a poco, no sin la duda de si hacerlo o no, fuimos dándole vueltas al tema. Al final, la situación en España y el terrible interrogante de qué hacer con nuestras vidas, nos impulsó a tomar la decisión. Durante meses las dudas nos comían por dentro. A ratos sabíamos que era la mejor idea, a ratos los miedos nos tiraban para atrás.

Pero al final, conseguimos tomar la decisión. Hace un mes compramos los billetes. Ya no había vuelta atrás. Let´s go!

Ha sido un mes frenético, con muchas cosas que mirar, mucho que preparar, pero ya llegó. El día 2 de diciembre, que tan lejano nos parecía, ha llegado, y en unas horas cogeremos el avión.

Tanto tiempo esperando, mirando mapas, guías de viaje, blogs… y sin darnos cuenta estamos en Madrid listos para empezar nuestra propia aventura.

Y a tan solo 2 horas de embarcar encontramos nuestro primer problema: NO NOS DEJAN SUBIR AL AVIÓN!! El argumento, nada válido a nuestro parecer, es que no llevamos billete de salida de Tailandia. Tantas horas delante del ordenador, tantas guías leídas y releídas para que todo lo preparado se vaya al traste en cuestión de minutos… Pero no hay mejor manera que empezar un viaje que con una buena colleja.

Después del bajón inicial, tomamos la decisión de comprar un vuelo de salida de Tailandia allí mismo. En el mostrador de la compañía aérea, una chica muy maja nos da en secreto la contraseña del wifi, y reservamos un vuelo desde Krabi a Kuala Lumpur para el día 2 de enero. Tras casi una hora a la espera de la confirmación del billete, y metiendo presión a la compañía con la que acabábamos de tramitar el vuelo, nos dan el número de reserva y con ello, las maletas tienen su código de barras para volar a Bangkok. ¡Por fin!

15 horas de vuelos y escalas después, llegamos al aeropuerto de Bangkok y empezó lo que será la dinámica para todo el viaje: preguntar, mirar y buscar la opción más barata para hacer cualquier cosa. Tras preguntar a 4 personas distintas conseguimos encontrar cómo llegar hasta el centro de Bangkok de la manera que lo hacen los locales, en los autobuses destartalados típicos de la capital tailandesa. Una vez en el centro, el autobús que nos debería llevar hasta Khao San Road para a mitad camino, nos dicen con señas que bajemos, y nos vemos envueltos en un ambiente caótico pero festivo a la vez sin saber muy bien dónde estamos.

El centro estaba colapsado por las fiestas preparadas para el cumpleaños del rey, y por ello el bus tuvo que parar antes de lo previsto. Dos chicos, al ver nuestras caras de desorientación se ofrecen a acompañarnos por las calles oscuras de Bangkok hasta Khao San Rd. No es difícil ubicarse, pero recién llegados, sin mapa de la zona, y sin conocer nada de la ciudad, se agradece este acto de amabilidad.

Y de esta manera es como dos recién llegados ponen inicio su aventura por el Sudeste Asiático

 

 

RyB

 

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