Nepal

Three Passes Trekking (Everest) / Parte 5: Kongma La y Chukhung Ri

LOBUCHE – KONGMA LA – CHUKHUNG – RI – DINGBOCHE (2 días / 1665m+ / 2250m- / 22,2km)

Venimos de subir un collado y una montaña de más de cinco mil metros y las piernas nos pesan, pero las ganas nos pueden. Dieciocho días de caminar por la montaña, nueve de ellos por arriba de los cuatro mil metros de altura… No nos acordamos de cuándo fue la última vez que nos dimos una ducha de agua caliente y el aire frío de las noches hacen que nuestro cuerpo, a cada día que pasa, pierda un poco de vitalidad. Todo lo que encontramos son obstáculos para seguir; poca gente nos encontramos que siga el camino hacia las alturas… Lobuche es el punto de escape para volver hacia el corazón del valle, Namche Bazar. Pero también un desvío que te conduce a valles salvajes y poco transitados. De dejarnos llevar, ya estaríamos perdiendo altura, viendo como el paisaje va cambiando de zonas áridas y frías a los aires cálidos del bosque. Nos gusta mucho la montaña, estar perdidos por sus laderas, llegar a sus collados y divisar los lagos desde las alturas. Nos gusta sufrir, pasarlo mal a ratos, porque sabemos que la recompensa será mucho mayor que el dolor soportado. Con esta premisa decidimos volcar todos nuestros esfuerzos en completar el itinerario que cierra el trekking.


Nos adentramos en el corazón del glaciar y los primeros rallos de sol iluminan el Pumori
En medio del glaciar, y el collado Kongma La ya lo vemos en el horizonte

Salimos una vez más a las seis de la mañana desde Lobuche. Ya viene siendo habitual cruzar un mar helado llamado glaciar. Esta vez nos toca caminar por el último resquicio del glaciar del Khumbu, ni más ni menos que aquel que viene del Everest. Sus murallas nos devuelven al planeta Tierra de nuestros sueños aún levitando en nuestra mente. Témpanos de hielo van rompiéndose al mínimo movimiento de la superficie terrestre. Caminos olvidados por parte de muchos montañeros nos conducen a nuestro último collado. Es duro ver constantemente tu punto final durante todo el tiempo desde que empiezas a andar.

Caminos que nos llevan a lo desconocido
Mares de hielo nos trasladan a lugares remotos

El collado y sus banderas no nos las podemos quitar de la vista y a pesar de ello, nunca llega el momento de alcanzar nuestra meta. Una ladera con mucha pendiente nos separa del final, paso a paso vamos ganándole metros al sendero hasta que finalmente, con el sonido de fondo de un guitarlele y una flauta dulce, alcanzamos los 5545 metros del Kongma La.

El collado lo tenemos allí arriba pero no llegamos nunca
La pedrera ya la vamos dejando atrás, ya casi estamos…
En el collado, Raanan y Ozi (israelitas) dando un concierto

Las vistas una vez más nos sorprenden con la bienvenida del Makalu, la quinta montaña más alta del mundo. A nuestra izquierda la pared del Nuptse y el Lhotse se ven azotados por el viento de las alturas. Un lago preside el centro del valle y a nuestra derecha, el Ama Dablam y Island Peak, este último escalado por el padre de Berta en 2013.


Kongma La 5545m. Island Peak entre nuestras cabezas
Pared del Nuptse y cumbre del Lhotse, 8516m
Makalu 8481m, la quinta montaña más alta del mundo

Y yo pienso… [Para aquellos que no suelen ir a la montaña, todo esto puede sonar un poco monótono y aburrido. Para nosotros, cada vez que nos encontramos en este tipo de situaciones, es una alegría difícil de describir, cada vez que realizamos actividades que requieren tanto esfuerzo físico y anímico, hace que nuestra unión como pareja se haga más fuerte. Seguir alcanzando objetivos juntos nos mueve a proponernos otros, no importa dónde, cómo ni cuáles. Estas experiencias nos ayudan a afrontar la vida de manera diferente, con otro punto de vista y resolver problemas con mucha más facilidad. La calma que nos ofrece la montaña es una aptitud única que solo aprendemos a base de caminar, hablar con uno mismo y respaldarse en el otro en momentos difíciles…]

Una vez disfrutado de las vistas de la montaña y de la música de nuestros amigos israelitas, nos lanzamos cuesta abajo hacia Chukhung, el punto final de hoy. El camino de bajada es muy largo, apenas va perdiendo altura y el valle se nos hace interminable. En cambio, el Ama Dablam vuelve a entretenernos en nuestra caminata mostrando otra de sus caras aún desconocidas para nosotros.

Cara norte del Ama Dablam
Nos sentimos insignifacantes ante tales dimensiones

Nos cruzamos con un grupo que ha salido del pueblo bastante tarde como para pretender alcanzar hoy el collado; son las doce del medio día y aún les queda unos seiscientos metros de desnivel.  Al rato de estar caminando, los yaks que pastan a sus anchas nos devuelven a la realidad, activamos los sentidos e intuimos que el pueblo debe estar cerca. Ya divisamos el valle que baja hacia Dingboche, Pangboche, Tengboche… Al mismo tiempo vemos como un río de agua, rocas y hielo proveniente del Island Peak nos cortara el paso en poco tiempo. Chukhung estaba allí abajo. Ya habíamos llegado.

Caminando con vistas al Island Peak y Ama Dablam
Yaks, animales tan grandes pero inofensivos
Casi tuvimos mejores vistas desde más abajo que desde el mismo collado
Chukhung, el pueblo donde dormiremos hoy

Ya podíamos decir (a falta de bajar hasta Lukla) que habíamos completado el trekking de los tres collados: Renjo La, Cho La y Kongma La. Habíamos alcanzado los tres pasos de más de cinco mil metros por una vertiente y nos habíamos deslizado por la otra. Queríamos ponerle la guinda al pastel y dejar nuestras huellas en la cumbre del último pico de cinco mil metros que nos quedaba, el Chukhung Ri. ¡Tres collados y tres montañas, que buen plan!

Inciamos la ascensión al Chukhung Ri
Las vistas mejoran a medida que ganamos altura

Así que, al día siguiente, nos juntamos con Raanan, nuestro amigo israelita, y con la calma que requiere un día de descanso activo, subimos los 850 metros de desnivel que nos separaban de la cumbre del Chukhung Ri. A mitad camino nos encontramos con Jose, un catalán que estaba haciendo el mismo trekking que nosotros pero en sentido opuesto. Su día de descanso coincidió con el nuestro, y tuvimos la ocasión de subir a esta montaña con buena gente y magníficas charlas.

Un pequeño collado separa un mirador (el que vemos en la foto) con la cumbre, que la teníamos justo detrás
Dejamos el collado atrás y nos vamos hacia la cumbre

La subida no fue para nada complicada aunque si algo larga para todo el esfuerzo que llevábamos encima de días anteriores. Finalmente alcanzamos la cumbre y Raanan, que se adelantó al resto del grupo, preparó un café turco con un sabor excelente. ¡Qué mejor manera de disfrutar de estas vistas que con buena compañía y con un café!

Tomando café en la cumbre del Chukhung Ri, 5550m
Vistas hacia el este. Makalu y Island Peak nos acompañan
Los cuatro en la cumbre del Chukhung Ri 5550m
Vistas hacia el suroeste. Ama Dablam y el valle que nos conduce hacia Dingboche y Namche Bazar.

El día salió a la perfección, como todo hasta el momento. Bajamos en una hora de la cumbre hasta el pueblo, comimos un plato de pasta y a medio día, dijimos adiós a las alturas y nos dirigimos a Dingboche, el siguiente pueblo a dos horas de camino de dónde nos encontrábamos. Estábamos ya casi rozando con la yema de los dedos el final de esta aventura por las montañas. Cansados pero contentos pasamos nuestra última noche por arriba de los 4000 metros soñando con un croissant de chocolate…

Dingboche 4410m
Atardece y nos vamos a dormir con los últimos rayos de sol
Tabla con desniveles y tiempos por día

RyB

Continúa leyendo nuestro trekking —-> Parte 6: Vuelta a Lukla desde Dingboche y a Katmandú en avioneta.

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