Sudeste Asiático

Sapa, un pueblo entre las montañas

5 al 9 de Marzo de 2014

 

Cuando llegamos a Sapa, al igual que esperábamos en la bahía de Halong, creíamos que encontraríamos hordas de turistas, porque era lo que nos habían contado. Hubiéramos preferido pasar por alguno de los otros pueblos del norte montañoso del país, pero el visado no nos daba para más, y desde Sapa podíamos pasar a Laos directamente.

Al llegar nos encontramos un pueblo tranquilo, metido entre las nubes y con un ambiente muy agradable. Las mujeres de las etnias minoritarias que viven en poblados en las montañas, bajan todos los días al pueblo para comprar, vender artesanías a los turistas o vender y comprar productos en el mercado. Inundan el pueblo de colores con sus trajes típicos, sus tocados en el pelo y pasean por las calles bordando sus telas y llevando a sus bebes a la espalda.

No llevábamos una idea previa de qué hacer por la zona, más que pasear y disfrutar de las montañas, así que los días en Sapa fueron tranquilos. A parte de los dos primeros días que nos fuimos a casa de Mama Lili, el resto los pasamos descansando, escribiendo y paseando por las calles.

Sapa es un pueblo para mirar, con su ritmo tranquilo (por lo menos así lo encontramos nosotros), con ambiente de pueblo de montaña en los Alpes, rodeado de neblina por las mañanas y por las noches, y con las mujeres paseando por sus calles, pidiéndote que les compres algo, o tejiendo en las aceras sus bordados. Es un sitio en el que nos hartamos a hacer fotos, y que la mejor manera de ver qué hicimos es enseñándolas. Esta vez, mejor una imagen que mil palabras.

ByR

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